Las enfermedades dermatológicas han sido durante décadas una de las áreas menos visibles dentro de las prioridades internacionales de salud, a pesar de afectar a miles de millones de personas en todo el mundo. Esta realidad empieza a cambiar tras la adopción de la resolución OMS78.15 por la Asamblea Mundial de la Salud, un hito que reconoce por primera vez a las enfermedades de la piel como un área específica de atención sanitaria a nivel global.
En este contexto, el World Forum on Skin Cancer Prevention and Management in Persons with Albinism celebrado en Ciudad del Cabo en octubre de 2025, reunió a instituciones internacionales, ministerios de salud, profesionales sanitarios y organizaciones de la sociedad civil comprometidas con la prevención y el abordaje del cáncer de piel en personas con albinismo. Beyond Suncare participó en este encuentro, que puso el foco en la cooperación, la prevención y la necesidad de más investigación y del refuerzo de los sistemas de salud, especialmente en países de renta baja y media.
Durante el foro, tuvimos la oportunidad de entrevistar a José Ruiz Postigo, referente internacional en salud pública y enfermedades dermatológicas desde la Organización Mundial de la Salud (OMS), para analizar el alcance de este reconocimiento histórico y sus implicaciones para proyectos que trabajan directamente en el terreno.
José Ruiz Postigo: una mirada global desde la OMS
José Ruiz Postigo cuenta con casi tres décadas de experiencia trabajando en y para países donde el acceso a los servicios de salud más básicos sigue siendo un desafío. Desde su actual posición como oficial médico en Ginebra, en la OMS, su labor se centra en coordinar esfuerzos internacionales, apoyar a los ministerios de salud y tender puentes con organizaciones que trabajan cerca de los pacientes.
Su trayectoria combina el trabajo directo en contextos de extrema vulnerabilidad —atendiendo pacientes en zonas rurales de África— con una visión estratégica orientada a transformar políticas públicas a gran escala. Esta doble perspectiva le permite entender tanto las necesidades concretas de las personas afectadas como los mecanismos necesarios para generar cambios sostenidos en los sistemas de salud.
Un reconocimiento largamente esperado
La reciente resolución de la Asamblea Mundial de la Salud supone, en palabras de José Ruiz Postigo, un paso fundamental para situar la salud de la piel en la agenda política internacional.
“Este paso es importantísimo, ya que las enfermedades dermatológicas se han reconocido a nivel de la Asamblea Mundial de la Salud, donde todos los ministerios de salud del planeta adoptan resoluciones que marcan las prioridades globales”, explica.
Este reconocimiento no sólo visibiliza la carga real de estas patologías, sino que crea un marco de acción claro. Gracias a la resolución OMS78.15, los distintos actores —instituciones públicas, organizaciones sociales y entidades académicas— pueden recordar a los ministerios de salud los compromisos adquiridos y ofrecer apoyo para impulsar cambios concretos que mejoren la vida de los pacientes.
Ruiz Postigo subraya que esta necesidad llevaba años siendo ignorada:
“Se diagnostican unos 5.000 millones de casos de enfermedades de la piel al año en el mundo, y en muchos países de renta baja y media el conocimiento, el diagnóstico y el tratamiento son muy deficientes”.
Oportunidades para las organizaciones que trabajan en el terreno
Para organizaciones como Beyond Suncare, este nuevo marco abre una ventana de oportunidad concreta. El reconocimiento formal de las enfermedades dermatológicas permite dialogar con los ministerios de salud desde una posición reforzada y respaldada por compromisos internacionales.
En este sentido, José Ruiz Postigo señala:
“Espero que gracias a la resolución de la OMS, vuestra voz pueda ser escuchada con más atención por parte de los ministerios de salud y que se os facilite la gran labor que hacéis para ayudar a estas personas vulnerables”.
Desde la OMS, este avance también permite sentar las bases de una colaboración más estrecha con organizaciones que trabajan directamente con poblaciones especialmente vulnerables, como las personas con albinismo, cuyo riesgo de cáncer de piel sigue siendo alarmante en muchos países africanos.
El papel clave de la sociedad civil y las iniciativas locales
Uno de los mensajes centrales de la entrevista es el valor insustituible de las organizaciones de la sociedad civil. En muchos contextos, estas entidades surgen para cubrir vacíos donde los sistemas públicos no alcanzan.
Ruiz Postigo lo explica con claridad:
“Las organizaciones que emanan de la sociedad civil lo hacen para colmar un vacío que existe porque desde los ministerios de salud no se llegan a cubrir las necesidades de la población”.
La falta de personal sanitario cualificado, el acceso limitado a especialistas y las barreras económicas dificultan el diagnóstico y el tratamiento temprano. A ello se suma, en muchos casos, la influencia de creencias erróneas sobre determinadas enfermedades, que retrasan la búsqueda de atención médica.
“Las organizaciones que consigan trabajar en esos desiertos de atención médica van a contribuir de una forma muy necesaria y pertinente”, añade.
Brechas globales en acceso, prevención y tratamiento
Entre los principales desafíos para garantizar la salud de la piel como un derecho universal, la formación del personal de atención primaria ocupa un lugar prioritario.
Según José Ruiz Postigo:
“La prioridad debería ser la de formar al personal de salud que trabaja en atención primaria, tanto en zonas urbanas como rurales”.
Este personal —enfermeros, trabajadores de salud pública y agentes comunitarios en muchos casos— constituye el primer punto de contacto con el sistema de salud. A esta formación se suma la necesidad de educar a la población general y a los grupos más susceptibles, así como garantizar el acceso a medidas preventivas.
Ruiz Postigo también alerta sobre otros obstáculos persistentes:
“El acceso a medidas preventivas sigue siendo un gran reto por su coste, la falta de suministro o el estigma que generan, y el tratamiento de ciertas patologías requiere recursos no fácilmente disponibles en muchas partes del mundo”.
Mirar al futuro: cooperación y acción coordinada
Tras la aprobación de la resolución, la OMS trabaja en el desarrollo de un plan de acción mundial que definirá actividades concretas, responsabilidades, costes y posibles fuentes de financiación.
Ruiz Postigo lo resume así:
“Una de las labores principales de la OMS es coordinar y establecer puentes entre los ministerios de salud y otras organizaciones, obtener recursos y destinarlos a los lugares más necesitados”.
El mensaje que lanzó durante el World Forum es claro y directo:
“Es importante involucrar a todos los actores que puedan ser parte de la solución”.
Esta visión refuerza la idea de que sólo a través de la cooperación entre instituciones internacionales, gobiernos y organizaciones locales será posible lograr avances sostenidos.
Conclusiones clave
El reconocimiento de las enfermedades dermatológicas por parte de la OMS marca un antes y un después en la salud global.
Este avance refuerza el papel de la cooperación internacional y legitima el trabajo de las organizaciones que actúan en primera línea.
La prevención, la educación y el fortalecimiento de la atención primaria son pilares esenciales para reducir la carga de enfermedad, especialmente en poblaciones vulnerables como las personas con albinismo.
El futuro de la salud de la piel pasa por alianzas sólidas, planes de acción concretos y una visión compartida: convertir el cuidado dermatológico en una prioridad real y accesible para todas las personas.
El reto ahora es traducir este reconocimiento en acciones tangibles —más formación, más prevención y más recursos en el terreno— que mejoren de forma efectiva la vida de quienes hoy siguen quedando fuera del sistema.



